De leyes de educación

Éste es otro extracto del libro, esta vez sobre las leyes de educación, que deberían llamarse leyes de escolarización.

 

La actual ley de educación española (LO 8/13) dice: “El aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, críticas, con pensamiento propio”. La anterior (LO 2/06) establecía: “La educación es el medio más adecuado para construir su personalidad, desarrollar al máximo sus capacidades, conformar su propia identidad personal y configurar su comprensión de la realidad”. Todos ellos parecen objetivos muy loables. ¿Quién no iba a quererlos para sus hijos? Como el objetivo parece deseable, los padres deciden entregar a sus hijos al sistema sin darse cuenta de que los medios no son en absoluto razonables.

 

Sin embargo, ya a principios del siglo XIX los Estado comienzan a quitarse la careta y a utilizar los sistemas escolares como instrumento de creación de ciudadanos sumisos. Lo sabía el legislador español cuando en 2006 escribió lo siguiente en el preámbulo de la ley de educación: “El interés histórico por la educación se vio reforzado con la aparición de los sistemas educativos contemporáneos. Esas estructuras dedicadas a la formación de los ciudadanos fueron concebidas como instrumentos fundamentales para la construcción de los Estados nacionales, en una época decisiva para su configuración. A partir de entonces, todos los países han prestado una atención creciente a sus sistemas de educación y formación”.

 

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