Por qué no acepto comentarios en el blog

Me han preguntado por qué no acepto comentarios en este blog.

Me han hecho llegar también algunos de esos comentarios y muchas críticas a algunas de las cosas que aquí he publicado. Creo necesario, por ello, aclarar de nuevo que este blog es sólo una herramienta para la redacción de mi nuevo libro sobre el desprendimiento educativo. Lo utilizo a modo de archivo, para ir guardando ideas, noticias o reflexiones que quiero incluir en el libro. Aquí no están mis argumentos desarrollados y a veces ni siquiera queda bien explicado por qué traigo a colación un caso concreto.

Por eso no admito comentarios aquí, ni controlo cuántas visitas tengo o de dónde proceden. Este blog es un pensar en voz alta y es un archivo de datos, información y pensamientos inconexos. A veces también publico extractos del libro, pero sólo son eso, extractos.

Escribiendo el libro con NaNoWriMo

NaNoWrimo es el acrónimo de “National Novel Writing Month”. Se celebra todos los años durante el mes de noviembre y consiste en escribir unas 1.666 palabras al día para terminar el borrador de una novela de unas 50.000 palabras y 150 páginas en 30 días. Obviamente yo no estoy escribiendo una novela, sino un ensayo, pero he decidido seguir las reglas de NaNoWrimo porque me dan una pauta clara de cuánto y cómo debo escribir. Además, encuentro apoyo online de los demás participantes (saludos @saramber y @blumm) y del NaNoCoach que todos los días da consejos y resuelve dudas a través de la cuenta oficial de twitter de NaNoWrimo.

NaNoWrimo

Tomé esta decisión cuando, tras meses de aplazar la redacción del libro, mi amigo Homominimus convocó un reto de 30 días para el mes de noviembre. Sabía que no podría cumplir el mínimo diario de palabras porque precisamente este mes tenía dos viajes programados más unas jornadas de dos días en Madrid, pero al menos los días que estoy en casa escribo 1.666 palabras y, a veces, algunas más. La idea del NaNoWrimo es priorizar la cantidad por encima de la calidad. Supuestamente, si ya tenías la idea del libro en tu cabeza (o incluso escrita en forma de resumen, mapa mental o abstract) sólo te tienes que poner a escribir para lograr las 50.000 palabras y, después, te tomas todo el tiempo que necesites para editarlo y mejorarlo. Creo que funciona.  Y sí, se escribe mucha basura. Pero al menos vuelcas en el papel todo lo que tienes en mente y luego es más fácil editar.

He descubierto que lo mejor (para mi) es escribir a primera hora de la mañana. Así que me levanto, bebo un vaso de agua y me pongo a escribir. Sólo abro internet para consultar el traductor y el Drae. Nada más. Ni correo, ni redes sociales, ni nada que no me sirva directamente para lo que estoy haciendo. Tardo más o menos una hora en escribir las 1.666 palabras. Después desayuno tranquilamente, con esa magnífica sensación del deber cumplido, y entonces ya me puedo poner a trabajar.

Es muy probable que este hábito de escribir a primera hora lo mantenga una vez pasado el mes de noviembre y también cuando haya terminado el libro. Los que saben de técnicas de productividad y desarrollo personal suelen recomendar empezar el día “sacando”, y eso es lo que hago.