Fanzine: Desescolariza-te

 

¡Desescolariza-te! Alternativas al sistema escolar es la primera publicación de Ediciones Oveja Negra. Es un fanzine cortito, de unas 30 páginas y libre de derechos.

Empieza con un breve análisis de la institución escolar, comenzando por su historia, y recoge después algunas alternativas y propuestas, tanto teóricas como prácticas, desembocando en el homeschooling. Es un texto sencillo, muy básico, ideal para quienes se acercan por primera vez a esta temática.

El texto completo puede leerse en este enlace.

“Hoy en día plantear la posibilidad de no escolarizar a un niño o niña puede ser un elemento tan trangresor que hasta liberales y radicales podrían verse impactados con la idea.”

Por qué no acepto comentarios en el blog

Me han preguntado por qué no acepto comentarios en este blog.

Me han hecho llegar también algunos de esos comentarios y muchas críticas a algunas de las cosas que aquí he publicado. Creo necesario, por ello, aclarar de nuevo que este blog es sólo una herramienta para la redacción de mi nuevo libro sobre el desprendimiento educativo. Lo utilizo a modo de archivo, para ir guardando ideas, noticias o reflexiones que quiero incluir en el libro. Aquí no están mis argumentos desarrollados y a veces ni siquiera queda bien explicado por qué traigo a colación un caso concreto.

Por eso no admito comentarios aquí, ni controlo cuántas visitas tengo o de dónde proceden. Este blog es un pensar en voz alta y es un archivo de datos, información y pensamientos inconexos. A veces también publico extractos del libro, pero sólo son eso, extractos.

Shubham Banerjee, otro joven inventor

Si hace unos días publicaba el caso de Cesare Cacciti como ejemplo de lo que los niños son capaces de hacer cuando se les permite desarrollar sus talentos y pasiones, hoy traigo una historia parecida.

Shubham Banerjee creo que impresora de braille con piezas de Lego cuando tenía doce años. A los trece, ha podido crear una start-up para fabricar una versión low cost de su invento gracias a la financiación de Intel, la empresa donde trabaja su padre.

Todo empezó con esta pregunta: “¿Cómo leen los ciegos?”

A lo que su padre respondió: “Búscalo en Google”. Lo buscó y descubrió que las impresoras braille cuestan varios centenares de dólares, así que se puso a pensar para dar con una solución que fuera asequible para todo el mundo, y lo consiguió.

Su madre cuenta que antes solía pensar que el niño perdía el tiempo cuando pasaba tantas horas haciendo y deshaciendo inventos, a veces acostándose más tarde de las dos de la madrugada, pero que ahora le dice a todas las madres que crean en sus hijos.

 

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Cesare Cacitti, el joven inventor

Me crucé con este tweet de Josto Mafeo y me puse a investigar quién era este chico.

Cesare Cacitti

Es italiano, tiene 15 años, y su vida cambió el día que le regalaron un kit de electrónica por su cumpleaños. Comenzó a construir cosas ya hacer sus propios inventos hasta que logró construir una impresora 3D con la que imprimió un robot que se puede controlar desde cualquier parte del mundo a través del teléfono móvil. En la Maker Fair de Roma le dijeron: “Lo cuentas como si hubieras ido al bar a comprarte un helado”. A lo que él respondió: “¡Es que ES como ir al bar a comprar un helado! Sólo hace falta pasión y estudiar un poco. Aprendo estas cosas buscando en internet”. Fue gracias a Youtube que se apasionó por la impresión 3D. Como sus padres no le querían comprar una impresora 3D decidió construírsela, lo que le llevó 8 meses de trabajo.

Su sueño es crear una impresora 3D que sea asequible para que pueda haber una en casa casa. Su proyecto ha sido finalista del Premio Marzotto de emprendedores.

Ha participado en el Máster de Arquitectura Digital de Venecia, no como alumno sino como ayudante del profesor y reconoce que escribe poco en su blog porque la escuela no le deja mucho tiempo libre. Me pregunto hasta dónde llegaría si no tuviera que dedicar 5, 6 o 7 horas diaria a los estudios formales.

“Si uno tiene pasión puede hacer cualquier cosa” – Cesare Cacitti

Ni escuela tradicional ni escuela nueva [Extracto]

Esto es parte de lo que he escrito esta mañana. Por favor, tengan en cuenta que es sólo un extracto y no contiene, por tanto, toda la información ni el desarrollo completo de la argumentación.

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La escuela como institución tiene casi 300 años de antigüedad; este plazo de tiempo debería haber sido suficiente para detectar qué cosas funcionan y qué cosas conviene cambiar. Sin embargo, la escuela tradicional no está por la labor de cambiar nada de lo que no funcione, y la escuela nueva no está dispuesta a conservar nada de lo que sí funcione.

Según la pedagogía constructivista el conocimiento no está dado sino que cada niño, cada ser humano, posee el potencial de crear el conocimiento. Por tanto, ya no hace falta instrucción ni disciplina porque no hay respuestas erróneas ya que eso significaría imponer un determinado contenido.

La educación tradicional, por contra, cae en el extremo contrario al considerar que el contenido está perfectamente delimitado y predeterminado. Y es cierto que, a diferencia de lo que dice la nueva pedagogía, algunos contenidos están fijados. Por ejemplo, la historia es la que es y no podemos inventarla; también las matemáticas son como son y existen diferentes métodos de probada eficacia para su aprendizaje; las reglas ortográficas, fundamentales para que la comunicación sea posible, son como son y en su mayoría obedecen a razones etimológicas y de economía procesal, entre otras. La escuela nueva, en cambio, fomenta algo que llaman “ortografía natural” que consiste en dejar que cada niño escriba como quiera, de modo que no hay uniformidad en su escritura y se dificulta el aprendizaje de la lengua al permitir que esa “ortografía natural” cristalice a lo largo de los años. Cuanto más tiempo se permita que el niño escriba como quiera, tanto más difícil le será rectificar y comenzar a escribir con corrección. Recuerdo una clase de historia en la que cada sesión comenzaba con una pregunta del profesor a los alumnos. Éstos no disponían de libros de texto (otra de la herramientas de la escuela tradicional que la escuela nueva elimina) así que no tenían posibilidad de leer el tema antes de la clase. El profesor llegaba y preguntaba algo como, por ejemplo, las causas de la primera guerra mundial o de la caída del Imperio Romano. Entonces empezaba una especia de lluvia de ideas entre los alumnos. Hacían conjeturas, con la poca o nula información de la que disponían. En mi opinión esta metodología es una absoluta pérdida de tiempo. Si ha de haber debate, debería ser a posteriori, cuando los alumnos ya dispongan de algunos datos que puedan analizar y comentar, pero no antes.

Pero la escuela tradicional peca de rigidez. El curriculum convencional de alguna manera se fosiliza, es estático e inamovible, no cabe incluir otras materias o temas que sean de interés de los alumnos y, además, al considerar que su métodos tienen eficacia probada, no se deja espacio a la experimentación ni a la creatividad. La lectoescritura, por ejemplo, es el aprendizaje perfecto para combinar el método tradicional con una alta dosis de experimentación y creatividad. Si bien las normas ortográficas están dadas y no deben ser reinventadas por cada niño, sí cabe dejarles libertad para hacer las letras como prefieran. Recuerdo, por ejemplo, que en mi colegio no se permitía escribir la “a” sino que había que escribir “a”, que la letra debía ser ligada y que entre una línea y otra debías dejar dos cuadritos de separación (tampoco se podían utilizar hojas blancas ni pautadas con rayas, debían ser cuadriculadas). Todas esas son exigencias innecesarias, como también lo es imponer los temas de las redacciones o su formato. Con ello se consigue precisamente el efecto contrario: el día que el profesor manda como tarea una redacción de tema libre, la mayoría de los alumnos no tiene ni idea de qué podrían escribir.

Niño de 5 años pasa el examen de Microsoft

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Esto lo convierte en la persona más joven del mundo que consigue superar dicho examen y convertirse en un profesional acreditado oficialmente por el gigante de Redmond.

Toda una hazaña, aunque es evidente que la misma no habría sido posible sin el esfuerzo de su padre, quien fue enseñando Qureshi siguiendo un modelo de pequeñas “dosis” diarias.

Con respecto al examen Qureshi dijo que le pareció difícil pero divertido, y que le gustaría montar su propia empresa dentro del mundillo tecnológico en un futuro.

http://www.muycomputer.com/2014/11/15/nino-examen-oficial-microsoft

 

Os preguntaréis qué tiene que ver esta noticia con el desprendimiento educativo. Tiene mucho que ver porque uno de los motivos del desprendimiento es huir de la infantilización de la población promovida por el sistema escolar. La infancia se ha alargado artificialmente, se ha inventado una nueva etapa llamada “adolescencia” a la que se ha dotado de unas caracterísitcas que convierten a una buena parte de la población en seres incapaces de gobernarse a si mismos. Se habla ya, incluso, de la “adolescencia extendida”, de modo que la madurez se retrasa cada vez más y se justifica ese retraso.

Sin embargo, los niños son capaces de hacer grandes cosas cuando se respeta su motivación y se les da el apoyo que requieran. La historia está llena de ejemplo de personajes que hicieron grandes cosas a edades muy tempranas. Los revisaremos en el libro.

Escribiendo el libro con NaNoWriMo

NaNoWrimo es el acrónimo de “National Novel Writing Month”. Se celebra todos los años durante el mes de noviembre y consiste en escribir unas 1.666 palabras al día para terminar el borrador de una novela de unas 50.000 palabras y 150 páginas en 30 días. Obviamente yo no estoy escribiendo una novela, sino un ensayo, pero he decidido seguir las reglas de NaNoWrimo porque me dan una pauta clara de cuánto y cómo debo escribir. Además, encuentro apoyo online de los demás participantes (saludos @saramber y @blumm) y del NaNoCoach que todos los días da consejos y resuelve dudas a través de la cuenta oficial de twitter de NaNoWrimo.

NaNoWrimo

Tomé esta decisión cuando, tras meses de aplazar la redacción del libro, mi amigo Homominimus convocó un reto de 30 días para el mes de noviembre. Sabía que no podría cumplir el mínimo diario de palabras porque precisamente este mes tenía dos viajes programados más unas jornadas de dos días en Madrid, pero al menos los días que estoy en casa escribo 1.666 palabras y, a veces, algunas más. La idea del NaNoWrimo es priorizar la cantidad por encima de la calidad. Supuestamente, si ya tenías la idea del libro en tu cabeza (o incluso escrita en forma de resumen, mapa mental o abstract) sólo te tienes que poner a escribir para lograr las 50.000 palabras y, después, te tomas todo el tiempo que necesites para editarlo y mejorarlo. Creo que funciona.  Y sí, se escribe mucha basura. Pero al menos vuelcas en el papel todo lo que tienes en mente y luego es más fácil editar.

He descubierto que lo mejor (para mi) es escribir a primera hora de la mañana. Así que me levanto, bebo un vaso de agua y me pongo a escribir. Sólo abro internet para consultar el traductor y el Drae. Nada más. Ni correo, ni redes sociales, ni nada que no me sirva directamente para lo que estoy haciendo. Tardo más o menos una hora en escribir las 1.666 palabras. Después desayuno tranquilamente, con esa magnífica sensación del deber cumplido, y entonces ya me puedo poner a trabajar.

Es muy probable que este hábito de escribir a primera hora lo mantenga una vez pasado el mes de noviembre y también cuando haya terminado el libro. Los que saben de técnicas de productividad y desarrollo personal suelen recomendar empezar el día “sacando”, y eso es lo que hago.

 

 

De leyes de educación

Éste es otro extracto del libro, esta vez sobre las leyes de educación, que deberían llamarse leyes de escolarización.

 

La actual ley de educación española (LO 8/13) dice: “El aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, críticas, con pensamiento propio”. La anterior (LO 2/06) establecía: “La educación es el medio más adecuado para construir su personalidad, desarrollar al máximo sus capacidades, conformar su propia identidad personal y configurar su comprensión de la realidad”. Todos ellos parecen objetivos muy loables. ¿Quién no iba a quererlos para sus hijos? Como el objetivo parece deseable, los padres deciden entregar a sus hijos al sistema sin darse cuenta de que los medios no son en absoluto razonables.

 

Sin embargo, ya a principios del siglo XIX los Estado comienzan a quitarse la careta y a utilizar los sistemas escolares como instrumento de creación de ciudadanos sumisos. Lo sabía el legislador español cuando en 2006 escribió lo siguiente en el preámbulo de la ley de educación: “El interés histórico por la educación se vio reforzado con la aparición de los sistemas educativos contemporáneos. Esas estructuras dedicadas a la formación de los ciudadanos fueron concebidas como instrumentos fundamentales para la construcción de los Estados nacionales, en una época decisiva para su configuración. A partir de entonces, todos los países han prestado una atención creciente a sus sistemas de educación y formación”.

 

revolucioneducativa

En la escuela se pierde mucho tiempo

 

Continúo escribiendo el libro con la técnica de NaNoWRiMo. Consiste en escribir 1666 palabras al día durante todo el mes de noviembre. De momento no he escrito todos los días pero tengo una media de palabras de 1708, así que el resultado es positivo. He decidido dedicar una entrada semanal al proceso de creación del libro; no a su contenido, que de esto va todo el blog, sino al proceso de escritura siguiendo estas normas.

 

En la escuela se pierde mucho tiempo. Se pierde tiempo porque se obliga a los niños a “aprender” en momentos en que la mayoría de ellos no tienen interés por lo que se les está intentando transmitir. Se pierde tiempo porque a cada materia se dedican sólo dos o tres horas semanales, cuando la mejor forma de aprender algo nuevo es dedicándose a ello intensivamente durante el tiempo que sea necesario.  Fíjense que los adultos, viendo una serie televisiva a razón de un capítulo por semana, a menudo perdemos el hilo por los días que han pasado desde que vimos el último. Eso hablando de series que vemos porque queremos, porque nos gustan y nos interesen. Ahora imagine si todas las semanas, en vez de un capítulo de Breaking Bad, tuviera que ver una conferencia sobre un tema que no le interesa. Y que para entender cada conferencia tuviera que haber asimilado lo que se contó en la de la semana anterior. Recuerde que se trata de un tema que no le interesa, no de algo que usted ha elegido porque le interesa. Sólo porque una ley dijera que todas las personas de entre 25 y 50 años están obligadas a ver una conferencia semanal sobre ese tema y a pasar un examen sobre el contenido. Suena a abuso cuando hablamos de adultos y, sin embargo, nos parece normal, aceptable e incluso deseable cuando se trata de niños.

 

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